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El primer viaje de tu vida: De la fecundación a la implantación

“El cigoto no es una célula normal. Es capaz de desarrollarse por sí mismo. Tiene su identidad biológica y personal. Es único e irrepetible”, señaló Cristina López del Burgo, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra durante la segunda sesión del XXI Congreso Nacional Provida.

Congreso Andevi 2017-3

Conocer y reconocer al ser humano desde la fecundad es una de las principales preocupaciones de nuestro mundo. López del Burgo ha destacado la importancia de conocer el proceso de creación del ser humano: “El óvulo cuando es fecundado deja de ser óvulo y pasa a ser un cigoto. Cuando se observa la fecundación en el laboratorio lo que ocurre es que se hace la luz, y empieza el espectáculo de la vida”.

Con la fecundación empieza la película de nuestra vida. “El embrión tiene toda la capacidad de autonomía para dividirse y dar lugar a todo nuestro organismo”, explica la profesora de Medicina Preventiva. Desde el inicio, el embrión envía señales moleculares a la madre, por lo que la interacción está presente desde el primer momento. En ese dialogo entre la madre y el hijo, el padre se convierte en uno de los temas de conversación: “Cuando el embrión empieza a mandar señales a su madre, el embrión se presenta. Somos 50% de nuestra madre y 50% de nuestro padre”.

En el embarazo la madre reconoce al embrión como algo extraño, pero no lo rechaza. La aposición es el primer contacto físico entre la madre y el hijo. Se produce una tolerancia natural, y tal y cómo ha explicado López Del Burgo: “El hijo no es una parte de la madre, tiene su propia identidad, pero tampoco es un injerto”

El primer regalo de la vida se produce cuando el hijo pasa a la madre en el embarazo células de reparación. Estas células le van a ayudar a reparar los tejidos. Se trata de la huella que el nuevo ser humano deja en su madre. En esos órganos que se han regenerado encontramos células de un material distinto al de la madre porque “la mujer en su cuerpo guarda recuerdo de cada embarazo. Su hijo le deja huella”.

La profesional de la salud también destacó el papel de la progesterona como la hormona sexual que ayuda a la mujer a reducir el estrés, además “en la mujer embarazada se producen cambios en el cerebro, incluso podemos hablar de un cerebro materno”.  Por otro lado, la oxitócina es la hormona del apego, del vínculo.

“Lo que marca nuestro inicio como seres humanos es la fecundación”. En el  debate actual se plantea la siguiente cuestión: “¿En qué momento vamos a respetar al ser humano desde el principio o cuando nos interese?”. La defensa del más débil se manifiesta como una necesidad humana y natural, ya que las técnicas han avanzado pero nunca ha llegado a igualar a la propia naturaleza.

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